CALAMARO: ¡QUÉ BUENO QUE VINISTE!
Esta nueva entrada musical del Blog es especialmente importante para mí, y lo es porque voy a dedicarle mis primeras palabras escritas al artista que en tan solo unos meses se ha convertido en mi nueva guía musical. Pulso de pié las teclas de mi ordenador, porque estoy hablando, ni más ni menos, que de ANDRÉS CALAMARO, letrista, compositor, interprete y productor musical argentino al que he re-descubierto recientemente (qué daño hacen a la música las radiofórmulas, por favor!). Detrás de sus canciones más populares se esconde una trayectoria musical digna de estudio y reconocimiento, una vida dedicada con creces a la exaltación artística del música popular en lengua castellana y del Rock and Roll nacional.
CALAMARO nació y creció en Buenos Aires en el seno de una familia de clase media. En primera instancia empezaría a tocar la batería pero pronto daría el salto a la guitarra y al piano, instrumentos que le permitirían canalizar su tremenda creatividad y le abrirían al mundo de la composición. Empezó en un grupo llamado Raíces (1978) pero pronto sería fichado como teclista por el legendario y tristemente fallecido Miguel Abuelo para su mística banda Los Abuelos de la Nada (1982). Este fue el punto de inflexión de Andrés, ya que supuso su consolidación dentro de la escena musical argentina y el comienzo de una carrera imparable hacia el olimpo del rock hsipano. Él mismo fue el responsable de la composición de algunas de las canciones más importantes del grupo (Mil Horas, Loco) y no tardó en marcharse para empezar su carrera como solista. Después de editar algunos sencillos se instala en Madrid y funda junto a su amigo Ariel Roth, Los Rodríguez (1991), que se convertirían en uno de los grupos de rock con más éxito en el panorama musical español, sobretodo desde la aparición de su hit Sin Documentos (1993).
Con los Rodríguez en el máximo esplendor, y después de la gira que realizaron junto a Sabina por todas las plazas de toros de la geografía española, Andrés decide disolver el grupo para centrarse en sus propias composiciones. Se va a Nueva York a grabar el mítico y multivendido álbum Alta Suciedad (1997) en los estudios del prestigioso productor e ingeniero de sonido Joe Blaney (The Clash, Keith Richards, The Ramones, Prince) con el que volvería a trabajar dos años después para producir su opera magna Honestidad Brutal (1999) (impresionante!! y no solo lo digo yo… este trabajo esta catalogado dentro de los 30 mejores álbumes del rock argentino de todos los tiempos en la revista Rolling Stone).
Este doble álbum contiene 37 de las mejores canciones, seleccionadas de un total de 100 que Andrés compuso en apenas unos meses, en los que vivió retirado del mundo y tocando fondo. Un día le oí esta frase, refiriéndose a ese momento: “Conozco el infierno pero nunca he estado más de 2 o 3 semanas”. Pues estas 2 o 3 semanas de crisis vital, cerrado en el estudio de su casa bautizado como Deepcamboya, rodeado de instrumentos, humo, tachas de cigarro, marihuana y otros medicamentos, fueron el germen de su trabajo más brutal, nunca mejor dicho, y alabado extensamente por la critica, que le aupó a la categoría de Rock Star. En este doble álbum se pueden escuchar algunas de las canciones que se convirtieron en himnos de una generación, la nuestra: como por ejemplo, Paloma, Te Quiero Igual, o Maradona (no por casualidad situada, esta última, en el track número 10 del compacto). Otras canciones del mismo álbum, no tan difundidas pero realmente sobrecogedoras son Los Aviones, El Día Mundial de la Mujer y Clonazepán y Circo, mis favoritas junto a la mítica y archiconocida Te Quiero Igual (en el post).
Un año después de Honestidad Brutal saca un álbum ¡quíntuple! de titulo El Salmón (2000), que recoge otra selección de 100 canciones, de las 300 que tenía preparadas (el tío, entre los dos últimos álbumes, compuso un total de 500 canciones durante un periodo de tan solos dos años, y casi todas buenas…¡impresionante!) Letras sentidas y una madurez compositiva creciente marcan el estilo de este trabajo que nadie se atreva a criticar por su extensión y complejidad, y que por título recibe el mismo nombre con que los amigos, desde ese momento, apodan a CALAMARO (¿será por que el salmón pone tantos huevos como Andrés canciones?)
Del 2000 al 2004, extrañamente, El Salmón no publica ningún álbum y nadie sabe muy bien lo que hace. Otro periodo de retiro oscuro y lleno de excesos, de experimentaciones musicales y de pócimas mágicas en el que no dejó de componer canciones que iba filtrando por internet a través de la heterodoxa Radio Salmón Vaticano, emisora virtual que el mismo fundó.
En 2005, por entonces sentimentalmente ligado a la actriz y modelo Julieta Cardinali, reapareció en El Luna Park y en el estadio Obras Sanitarias de Buenos Aires ante más de 22.000 espectadores. Dichos conciertos grabados en directo y de una calidad impensable, después de 4 años retirados de los escenarios, se convirtieron en los discos El Regreso y Made in Argentina, respectivamente.
Desde su regreso en 2005, Andrés ha seguido sacando discos de muy buena calidad y haciendo algunas colaboraciones con otros artistas importantes del panorama musical latino-americano. Su interés por la música tradicional le ha llevado a escarbar en sus raíces para acabar sacando también un disco de tangos, llamado Tinta Roja, que no tiene desperdicio alguno.
Este es ANDRÉS CALAMARO! Un pedazo de mito viviente del rock en lengua hispana y de la canción de autor.
Controvertido (tuvo un largo juicio por apología de las drogas), enamoradizo, excesivo, pasional, brillante, culto, alegre, simpático, misterioso y salmón, hizo realidad uno de sus sueños más deseados al ser invitado a telonear la Never Ending Tour de Bob Dylan, una de sus influencias musicales más manifiestas, a su paso por España.
No tengo suficientes palabras para seguir hablando de este genio tan conocido y tan desconocido a la vez, probablemente porque él las tiene todas… Solo deciros que he descubierto un diamante en bruto, en sus letras, en su voz, en sus melodías, en su manera de vivir la música… El único Dylan a la española que conozco, y no solo por el pelo, la nariz, las Ray-Ban Wayfarer negras o sus Grabaciones Encontradas Vol. 1 y 2 (los entendidos comprenderán…), sino porque los dos comparten algo mágico que nosotros los mortales no podemos alcanzar, quizás solo rozar o intuir sutilmente a través suyo y de su arte. Me quedo a este respecto con una frase del gran Sabina que, por cierto, es íntimo amigo de Andrés: “Una buena canción debe tener un buen texto, una bonita melodía, unos buenos arreglos y algo más, que nadie sabe lo que es y es lo único que importa”.
Pues eso, creo que CALAMARO sabe perfectamente lo que es ese algo más o lo encontró en algún momento, o quizás sea el mismo… Qué se yo, solo se que sus canciones siguen haciendo llorar a millones de personas, y eso no lo hace mucha gente.
Gracias flaco, un saludo desde mi humilde blog…
Nota: Si queréis experimentar al Salmón en su estado más puro, no tenéis más que bajaros este archivo, sentaros delante del ordenador, encenderos un porrito en una linda noche de verano o de invierno, que más da…y disfrutad de su arte. Pincha aquí. También os recomiendo ver alguna de las muchas entrevistas que hay con él colgadas en youtube, tampoco tienen desperdicio. Por ejemplo ésta.