YO Y EL CINE: FILMONIK CABARET
Uno de los principales motivos por los que me marché al extranjero fue porque estaba extremadamente confuso por lo que respecta a mi futuro profesional y quería ver lo que me podía mostrar el mundo en este sentido, fuera de la bruma soñolienta y pasiva de la cotidianeidad y con el tiempo suficiente para pensar en ello.
Desde que llegué a UK no he dejado de darle vueltas a este tema y siguiendo con el camino que había empezado a trazar hacía ya algún tiempo, con la creación del grupo de música, el proyecto audiovisual La Ultima Copa y la fundación de El Ahora, empecé a valorar la posibilidad de enrolarme de una manera mas seria en el campo de la imagen y el sonido, tema novedoso para mí y que tanto me había apasionado durante esta última etapa.
En este sentido, volví ha echar mano de mi intuición y decidí que era hora de oficializar un poco este interés. Empecé a buscar cursos y organizaciones relacionadas con este ámbito, hablé con gente, visité locales de música en directo, entre en teatros, pregunté en cines, me afilié a asociaciones culturales de eventos, busqué en colegios privados y, a la vez, empecé a documentarme acerca de la historia general del cine y de la música, así como profundizar en el conocimiento de la importante función que estos dos elementos juegan, y han jugado siempre, en nuestra cultura.
Cuando ya todo parecía perdido me llegó un mail desde Bratislava, cuyo remitente era una amiga qué conocí durante mi ruta europea a su paso por Eslovaquia.
En aquel momento ella se encontraba sumergida en plena organización de un evento que iba a tener lugar en su ciudad y que, curiosamente, estaba relacionado con el cine y la producción audiovisual. Se trata de una especie de organización virtual llamada Kino Cabaret que se encarga de organizar talleres creativos de cinematografía a lo largo y ancho del planeta tierra. Tomando como referencia filosófica, quizás sin saberlo, el espíritu efímero-pánico de los happenings de los años 70 impulsados por el movimiento surrealista, esta comunidad virtual organizaba cada 2 o 3 meses un taller gratuito de 4 días dónde se podían dar cita personas dedicadas o interesadas en el mundo de la producción de películas. Potenciales o profesionales técnicos de sonido, cámaras, guionistas, actores, actrices, editores de video, creativos, músicos y freaks de toda clase se reunían durante estos días con el objetivo de diseñar, rodar y editar cuantos más cortos pudieran.
Pues bien, mi amiga me dijo en el mail que esa misma semana iba a tener lugar un Filmonik Cabaret, así le llamaban al taller en Manchester, justo al lado de mi casa.
¿Coincidencia?
Rápidamente paré toda mi actividad y sin pensármelo fui a reunirme con aquella gente que me acogió bastante bien. Todo aquello me parecía una gran idea, una manera de compartir conocimientos teóricos y prácticos relacionados con el mundo de la cinematografía y posiblemente la única manera de hacer cine de calidad sin casi presupuesto ni financiación. Puse mi nombre en una pizarra que tenían ofreciendo mis servicios en cualquier ámbito de la producción de los proyectos que estaban en marcha. Al día siguiente me llamaron para participar en la filmación de un corto realizando funciones de actor secundario. Durante toda la tarde estuvimos grabando en un pub del centro de la ciudad y tuve mi primera toma de contacto serio con el proceso de filmación. Mi papel en el corto fue bastante sencillo ya que interpreté, de la mejor manera que pude, al barman del local de moda donde la acción transcurría. Solo tuve que pronunciar dos frases en inglés y servir un par de cervezas así que, por lo que yo sentí y por lo que los compañeros me dijeron, creo que pasé la prueba con un suficiente alto, por eso me puse muy contento. Pasamos toda la tarde filmando y luego los productores se fueron a editar el material. El pase final de la película se realizó al cabo de dos días junto a todos los otros proyectos y de esta manera todo el mundo pudo ver y valorar el trabajo que realizamos. Fue una tarde muy agradable donde pude ver trabajos asombrosos que se habían diseñado, filmado y editado en tan solo 3 días. ¡Impresionante! Me queda un gran recuerdo de aquellas jornadas donde empecé a dar mis primeros pasos prácticos en el mundo de la producción audiovisual.
Ya que no dispongo de las imágenes del corto en el que yo participé, os dejo aquí otra de las perlas que se realizaron dentro del marco de este taller y que demuestra que hay muchísimo talento emergente en el ámbito de los jóvenes artistas independientes, agrupados y escondidos a la sombra de las grandes producciones americanas y del cine comercial en general.
Aquí os dejo la web de su organización en Manchester:
¡Larga vida al cine y a la creación popular!
