MI VIDA

La verdad es que ahora que me pongo a pensar, veo que no es nada fácil resumir la vida de una persona. ¿Cuáles son los momentos más importantes, los más decisivos, los de mayor felicidad, aquellos instantes en que el destino dicta su última palabra y nos encamina a ser como uno va siendo? Pues si os soy sincero, no lo se.

Abro el baúl de los recuerdos y empiezan a salir miles de imágenes y de sensaciones que te han ido ocurriendo a lo largo de tu ya no tan corto periodo de existencia. Son tantos los momentos que me han marcado que necesitaría por lo menos 200 páginas para contarlos, quizás más. Pero como no es el caso que nos compete aquí, quizás sí en otro momento, me remitiré a narrar lo que a medida que vaya escribiendo me asalte la imaginación. Seguro que me dejaré infinidad de instantes trascendentales, incluso seguro que ni esforzándome recordare ya, los ocurridos en esa etapa moldeadora de la existencia que es la infancia, pero intentaré, de todos modos, daros algunas pinceladas de mi historia personal. Espero que os lo paséis bien.

 

MI NACIMIENTO

No recuerdo quien fui antes de que la gran explosión cósmica de la vida me hiciera aparecer, como por arte de magia, en el interior de la placenta de mi santa madre. Ni tan siquiera recuerdo ya, una vez fuera de ese océano amniótico, mis primeros años de existencia. Por lo que me han contado, y aunque no os lo creáis, la vida me pondría ya  su primera traba justo a las pocas horas de que mi madre me diera a luz. Estuve a puntito de morir cuando ni siquiera había tenido tiempo de respirar mis primeras bocanadas del aire que me proporcionaba aquel hospital de Barcelona. Gracias a un paparazzi, seguro que sin mala intención pero que ya apuntaba maneras, me empecé a ahogar por el impacto que causo la luz del flash sobre mis delicados ojitos. Como si de dos jugadores de rugby se tratara, mi tía y mi padre se marcaron una larga carrera por el frío pasillo central de la ala paritaria del hospital, pasándose de brazos en brazos mi pequeño cuerpecito hasta dar con el doctor que supervisaba mi venida al mundo. Si tuviera la oportunidad y las ganas quizás tendría que ir a darle las gracias alguna vez. Y así mi primera ECM (Experiencia Cercana a la Muerte); pero no me preguntéis si vi la luz al final del túnel o si toque a Dios, porque si fue así, ya no me acuerdo. Esa es la versión oficial de lo ocurrido, nunca he pedido más explicaciones.

 

 

MI INFANCIA

Mi infancia transcurrió, creo, con la misma normalidad como supongo que lo hizo la de los demás niños natos dentro de una familia de clase media. Mis padres me dieron todo lo que necesitaba, material y emocionalmente, incurriendo, como es lógico, en algunos errores de los que ahora, poco a poco, me voy dando cuenta. Me hicieron viajar a infinidad de lugares mágicos, a pueblos perdidos, a playas que allá por los años ochenta todavía conservaban su esencia virgen y natural.
No tengo mucha conciencia de aquellos primeros años. Mis recuerdos, influidos por lo que en fotografías he podido ver más tarde, son muy vagos, y tan solo puedo atisbar algunos destellos o sensaciones de mis primerizas vivencias.

 

 

Fui un niño reservado, característica que sigo conservando en la actualidad, y muy hogareño. Entre mis padres, mis abuelos maternos y mi tía, me dieron todo el amor que de ellos podía salir. Recuerdo aquellos fines de semana en casa de mis abuelos, aquellas meriendas, aquellos paseos, aquel calor que emanaba por los cuatro puntos cardinales de aquel pequeño piso de Barcelona, situado cerca del velódromo de Horta.
También recuerdo los veranos en Palamós, aquella energía desbordada que emanaba de mi cuando me sumergía en las templadas aguas de la costa mediterránea, aquellas excursiones,…

Pero quedan muy lejos de mi memoria aquellas lejanas sensaciones y se entremezclan entre si vagos recuerdos. Mi vida comienza, o empiezo a ser consciente de ella, cuando mi hermano vino al mundo. Fue una tarde, en la cotidianidad de mi casa de Bellaterra cuando mis papis me dijeron que iba  a tener un hermanito. Recuerdo el lugar exacto de la casa donde me lo dijeron pero no recuerdo mi reacción.

Mi vida cambió. Ya no estaba solo en este mundo. A partir de aquel momento, todo lo que tenía relación con mi hermano se convirtió en algo mágico. A medida que crecía, nos uníamos más y más. Mi compañero de juegos, de habitación, de televisión, de viajes, de riñas, de peleas, de lloros; mi compañero del alma. Vivimos muchos años unidos, el uno para el otro. Significó la piedra angular que hizo de mi familia un profundo pozo de alegría y felicidad.

 

 

Así transcurrió mi infancia, junto a mi hermano, mis padres, mi tía y mis abuelos, todos juntos. Hasta que empecé a hacerme más mayor.
En el colegio hice buenos amigos y junto a ellos emprendí lo que significaría para mí la mayor aventura hasta entonces conocida: El instituto.

Allí dejé atrás muchas cosas, entre ellas la inocencia de ser niño. Empezó a cambiar mi cuerpo y mi manera de pensar. Empezaba una nueva vida y la afrontaba con una actitud aventurera, pero no por eso dejando de añorar aquellos maravillosos años de felicidad ya perdidos.

Junto a mis compañeros, avanzaba peligrosamente por aquella jungla, alcanzando poco a poco puntos estratégicos para mi persona, pero no por ello dejando de recibir metralla de un constante fuego colateral prominente de las exetranas percepciones. Me separé allí de muy buenos amigos, comàñeros inseparables desde mis primeros años en el colegio, que se fueron marchando poco a poco, buscando su propio camino. Por aquel tiempo yo no lo entendí.

Pero el mundo no deja de girar, la realidad danza en cada segundo de nuestro tiempo, en cada partícula de polvo milenario presente cada día a nuestro alrededor. La existencia, una vez más, me enseñó, nueve años después, su verdadera naturaleza: la Magia. Encontrándome de nuevo con cada uno de mis amiguitos, ya con su vida, me sentí de nuevo ligero, en realidad nada había cambiado, eramos las mismas personitas que un dían jugaron el el patio sin preocupación ninguna, desinhibidos, sin condicionamientoo alguno, felices, niños…Quien me iba a decir, que el que había sido mi mejor amigo a lo largo de toda mi niñez, iba a a perecer de nuevo en mi vida, con una fuerza renovada pero con el misma esencia individual que cuando nos separamos.

Jugando al mismo juego que de pequeños significó nuestra gran pasión y nuestra incondicional unión, hemos vuelto a formar equipo.

Quien iba a decir, aquel día en que nos despedimos, que nuestros destinos volverían a cruzarse, que otro proyecto común nos volvería a adherir a la rueda de la fortuna de la vida. Sobran las palabras.

 

 

¿Casualidad? No lo creo....

 

MI ADOLESCENCIA

No fue hasta que pasaron algunos años, quizás demasiados para lo que a mi edad se consideraba normal, que me atreví a salir literal y espiritualmente de mi hogar. Me introduje en la vida normal de la juventud a regañadientes, quizás obligado por la presión social ejercida sobre mi involuntariamente. Fui de los últimos en incorporarme al ambiente embriagador de la tarde discotequera, de los últimos en salir con chicas y de los últimos en cambiar el cómodo pantalón de chándal por los modernos y sospechosamente apretados vaqueros.

Fue en esa época donde empecé a relegar a un segundo plano a mi padre, a mi madre, a mi tía, a mis abuelos y sobretodo a mi hermano. Entré en la vida del pecado, en la corriente de la irresponsablemente controvertida y reprimida senda de la sexualidad. Fue la época del principio de la perversión-liberación: del primer cigarrito, la primera escapada de fin de semana sin el control de los padres, la primera perdida alcohólica del sentido y, algunos años más tarde, del primer polvo.

Años oscuros y de vida esquizofrénica. Era, en casa una y fuera de ella otra persona. Años en que empezaron a perderse todas las tradiciones de infancia, años en que empecé a convertirme en el desconocido que soy hoy para mis padres. Mi gran reto.

Quedaron atrás los mágicos e irresponsables días de la niñez y empezaba un nuevo mundo. Un mundo extraño en el que la mayor virtud que podías otorgarte era compararte con los demás chicos y creerte el más mayor, el más guay, el más fiestero, el más listo y el más ligón de todos. Si no lo conseguías, eras juzgado. Y ese ambiente global me saturaba. Cada día se convertía en una vista preliminar de un macro juicio global. Los profesores, los padres, los entrenadores, los compañeros y las compañeras te acosaban desde todos los puntos cardinales de tu persona. Riñas, malentendidos, notas, vergüenzas, desprecio y mentiras. Yo no pintaba nada en aquel lugar ni en aquel tiempo.

Poco a poco, no se si para bien o para mal, seguro que para bien, cogí mi tabla, me compré unos tejanos y empecé a surcar la gran ola de la pubertad.

Poco a poco iba aprendiendo a ser joven, aunque seguía y todavía sigo sin comprender muchas conductas que por aquella época realizaba. De todas maneras le fui cogiendo el tranquillo a esas nuevas sensaciones. Empecé a salir de fiesta y me sumergí en el arrollador río que empezaba a llevarnos a todos hacia una enigmática desembocadura personal. Me adentre en la aventura del amor y descubrí, por experiencia propia, la complejidad de las relaciones humanas.

 

 

MI JUVENTUD

Empezaba ya a construirme mi propia personalidad, a tener mi particular grupo de amigos, a creer en determinadas cosas, a pensar de una determinada manera, a enfrentarme a la vida sin ayuda ninguna. Empecé a ser lo que iba siendo.

Mi primera relación profunda con una chica, mis primeros viajes hacia el interior de mi mismo. Con gran energía pero no por ello sin un tremendo miedo, me atreví a dar mis segundos primeros pasos. Viajé a diferentes lugares con mis amigos, me saqué el carnet de conducir y comencé a estudiar en la universidad lo que significaría mi apertura intelectual al mundo fenoménico y espiritual: la Psicología.

No se porque motivo, apareció en mi la intuición de que debía estudiar la conducta y los procesos interiores del hombre. No sin oposición ni presión moral, acabé por escoger esta opción. Mis padres no acababan de ver bien esta decisión y mi indiferencia total por la elección de lo que podía determinar de por vida la mía, hizo que escogiera Mi carrera como tercera o cuarta elección, sabiendo inconscientemente que las primeras opciones sobre el papel, no me serían concedidas.

Que equivocados estaban mis padres, que equivocado está todo el mundo. La universidad, la Psicología, supuso para mi una revolución intelectual. Empecé a adquirir nuevos puntos de vista sobre la vida, empecé a descondicionarme de ciertas imposiciones culturales y empecé a experimentar en el mundo. Crecí. Doy gracias entonces a lo que fuera que hizo decantarme por aquella desconocida licenciatura. Doy gracias a casi todos de profesores, que me enseñaron que la vida no tiene lugar solamente en la superficie, que las personas no son solo nombres, que las enfermedades no son solo etiquetas, que la verdadera cura del hombre pasa por uno mismo.

 

 

MI VIDA

Y fue, precisamente, durante mis últimos años de la universidad cuando, definitivamente, comencé mi camino.

Empecé a ver el mundo con otros ojos, empecé a crear mi propio punto de vista. Nada estático, intentando aceptar y estar abierto a todas las cosas que constantemente venían hacia mi. Empecé a leer, empecé a experimentar, empecé a estudiar muchas cosas sin sentirme obligado a ello, descubrí lo que significa la pérdida física y emocional de un ser al que les has dado parte de tu vida, descubrí lo que No es el Amor.

Y voy entones a dejar de hablar en pasado porque, aunque todo lo que he escrito  hasta ahora conforma lo que es hoy mi vida, ahora la vida la voy siento poco a poco y cada vez más mía, y lo que es mi vida es lo que en este momento soy.

Me estoy dando cuenta poco a poco de lo que soy e intento aplicar, aunque la mayoría de veces no me resulte fácil, todo lo que he aprendido a lo largo de estos nuevos años.

Ahora se que muchas de las cosas que mi familia, la cultura, la política, la sociedad y las diferentes experiencias y personas con las que me he encontrado, no me pertenecen. Que no son así. Mi vida ha cobrado un nuevo sentido, no se cual pero lo ha hecho. Me siento con muchas ganas de vivir.

Gracias a los libros que he leído he aprendido que el mayor de los misterios de la vida es, como lo indicaba una inscripción en latín en la entrada del oráculo de Delfos, Uno Mismo. Nosce te ipsum.

Gracias a mi familia he descubierto que bajo los escombros emocionales y dificultades inconscientes, traumas y vergüenzas, existe un Amor incondicional que todo lo cubre. La diferencia entre padres e hijos, ahora ya entiendo, no existe. Hay que romper las barreras.

Gracias a los diversos viajes que he realizado con mis amigos he aprendido que más allá de la escuela, de los padres, de los políticos, de las novias, de las obligaciones, de las responsabilidades, de la manera cotidiana de vivir, existe la alegría de vivir, el sano desorden personal, la fantástica ebriedad de la amistad, la normalidad de la locura, las inmensas alas de la juventud, del espíritu de la libertad. SoF.

Gracias a la Universidad me he liberado de mis cadenas intelectuales.

Gracias a Dios he aprendido que la vida es una continua sorpresa.  Que el Amor no es pasión.  Y por eso le agradezco que me permita crecer junto a seres celestiales. Sin una compañera en la vida avanzas a tientas. Tu estrella es mi guia.

Y gracias a mi he aprendido que el camino solo acaba de empezar. Se hace camino al andar.

Jodorowsky dice que cada persona necesita un objetivo en la vida para realizarse, pues bien creo que he descubierto el mío: Vivir.

Doy gracias a todo el mundo que me ha ayudado y me esta ayudando a avanzar. Doy gracias a aquellos que me han hecho daño pues también me han ayudado a hacerlo. Sin todos ellos la vida no sería posible.

Creo que están equivocados aquellos que creen que Dios no existe, que todo en este mundo es inamovible, que la vida es continuo sufrimiento y que la vida hay que ganársela. Señores: ¡La vida es Nuestra!

Me sumerjo sin miedo en la aventura de la existencia. Quien quiera bucear conmigo bienvenido sea. Encontraremos juntos las perlas más hermosas del océano cósmico.

 

 

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